10 de septiembre, día mundial para la prevención del suicidio.

Desde el 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha promovido cada 10 de septiembre el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. El objetivo de este día es concientizar a nivel mundial que el suicidio puede prevenirse.

El suicidio es un problema social silencioso que afecta a miles de personas y familias que por temor al que dirán, no se habla. Son muchas las causas que pueden estar detrás de la tragedia y la intención de suicidarse. Es un drama personal, individual, pero también familiar, y social, que nos merece todo el respeto y que consideramos debería tener una mayor atención por parte de la sociedad, en su conjunto, y de las instituciones del Estado, en particular. La situación económica, crisis familiar, una situación emocional u otro tipo de problemas personales, relacionados con la adaptación social, identidad sexual, el consumo de alcohol y drogas, entre otras, pueden ser el detonante para decidir terminar con la vida. El tema no es nada fácil y sera de interés de psicólogos, psiquiatras, filósofos y poetas, pero más allá de la complejidad del mismo, es importante asumirlo desde el punto social. Que diez personas se hayan suicidado y otras cincuenta, aproximadamente, lo hayan intentado, se podría considerar como un indicio de una sociedad enferma. Y desde ese punto de vista, volvemos a llamar la atención sobre la situación a las autoridades de salud, a las instituciones educativas y a los mismos padres de familia, con el fin de estar alertas frente a la persona que presenta rasgos de depresión y que ha manifestado, directa o indirectamente, un desprecio por la vida y su intención de quitársela. Nos preguntamos, ¿hasta que punto el problema está relacionado con la crisis de la familia en la sociedad actual?, agobiada por la falta de tiempo y de diálogo entre la misma pareja y entre los padres y sus hijos. Hasta donde ha influido la falta de opciones económicas, la pobreza, la marginalidad y el alto desempleo. Pero también el consumismo, el criterio de la vida fácil, música y televisión, la falta de un sentido del sacrificio  y del esfuerzo por conseguir las cosas, con el cual estamos criando a nuestros hijos y a nuestros nietos. Las instituciones educativas, socializadoras por excelencia, tienen un papel muy importante por realizar, en la detección de alertas tempranas sobre una población en riesgo como son los niños y los jóvenes. Indudablemente el sector salud requiere implementar campañas de concientizacion y diagnósticos preventivos en la población vulnerable, se requiere una política integral y sistemática de atención al potencial suicidad y a su familia. Debemos reconocer el problema y atenderlo de manera oportuna y profesional, para evitarle a muchas familias el drama del suicidio que deja tantas heridas sicológicas y sociales. Los sicólogos, trabajadores sociales, siquiatras y otro tipo de profesionales, con el apoyo de los medios de comunicación, debemos volver a integrar una red de atención temprana y preventiva a esta triste realidad, Es necesaria una labor mundial de concientización de que el suicidio es una de las grandes causas prevenibles de muerte prematura.

Recuerda

En algunas ocasiones los problemas pueden hacerte sentir que la vida no tiene sentido o no vale la pena vivirla, no olvides que es posible superar este malestar y está bien buscar apoyo en otras personas. Los conflictos de pareja o las rupturas amorosas pueden ocasionar dolor intenso, desesperanza, enojo y muchas emociones negativas y hacer creer que no se puede volver a ser feliz. Busca ayuda para afrontar esta situación transitoria y se puede superar. Hablar lo que se siente es el prime​r paso para encontrar la solución a los problemas y nos hace sentir mejor.

Infografía de la OMS

Cerca de 800.000 personas se suicidan cada año en el mundo.

Por cada suicidio, hay muchas más tentativas de suicidio. Un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante.

El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo de 15 a 29 años.

El 79 % de los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos.

La ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son algunos de los métodos más comunes de suicidio.

Compromisos de la OMS: “En el Plan de acción sobre salud mental 2013-2020, los Estados Miembros de la OMS se comprometieron a trabajar para alcanzar la meta mundial de reducir las tasas nacionales de suicidios en un 10 % para 2020″ y “de aquí a 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar”.

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