Botánica Forense

Botánica Forense



La Botánica forense es la aplicación de la ciencia de la flora a las investigaciones penales. Esta es una disciplina relativamente nueva que incorpora varias sub-disciplinas: palinología (estudio del polen), la dendrocronología (estudio de los anillos de crecimiento de los árboles), limnología (el estudio de los ambientes marinos), la sistemática (la clasificación de las plantas), ecología (el estudio de los ecosistemas), y la biología molecular.

A diferencia de los antropólogos forenses, los botánicos no suelen ocuparse de los restos humanos, su papel principal en una investigación es establecer las relaciones entre la evidencia y un delito. Por ejemplo, el polen puede ser utilizado para conectar a un sospechoso con una víctima o con el escenario del crimen. El polen es una sustancia similar al polvo que liberan las plantas durante su ciclo reproductivo; ya que los granos se producen en grandes cantidades y son fácilmente transportados por el viento, estos se encuentran a menudo en la ropa, el pelo o la piel. Si los investigadores encuentran una planta rara, cerca de una víctima de homicidio, la presencia de su polen en un sospechoso puede situarlo en la escena. Incluso para las plantas más comunes, cada ámbito tiene su propia combinación de polen y esta "firma" podrá establecer un vínculo entre una persona u objeto y una ubicación específica. Las “firmas” del polen también pueden indicar que el cuerpo fue movido o sugerir el tipo de lugar donde se cometió el delito.

Las pruebas botánicas también se pueden utilizar para identificar fosas clandestinas. Cuando el suelo ha sido alterado, algunas plantas invaden rápidamente la superficie fresca; se suceden otras especies hasta que la zona sea restablecida. Sin embargo, la composición y distribución de la nueva disposición nunca es exactamente igual al original. Por otra parte, la presencia de un cuerpo enterrado puede modificar químicamente el suelo y también estimula o inhibe el crecimiento. Estas diferencias pueden ser visibles durante décadas.

Las especies acuáticas también pueden ser útiles. Por ejemplo, las algas y diatomeas se pueden emplear para establecer un diagnóstico de la muerte por ahogamiento en agua dulce. Para confirmar el hecho de que un cuerpo se haya ahogado, los botánicos identifican el número y especies de diatomeas presentes en los pulmones y otros tejidos y se correlacionan con la flora del lugar donde el individuo ha sido encontrado. Debido a que las algas y diatomeas varían según la temporada, su abundancia y diversidad en un área también puede ayudar a aproximar el intervalo de tiempo después de la muerte o generar la "firma" de un hábitat acuático que puede crear una correspondencia entre un cuerpo y una ubicación específica.

Los árboles y las raíces son útiles para determinar cuánto tiempo ha transcurrido a partir de la muerte, desde que el cuerpo fue colocado en un determinado lugar o la época en que ocurrió la muerte. Dado que las plantas leñosas y árboles crecen en los ciclos anuales que varían de acuerdo a las condiciones ambientales, se pueden contar los anillos de crecimiento para determinar el tiempo de ocurrencia de un evento, a veces incluso cientos de años más tarde. Esto es particularmente claro si las raíces crecen a través de la ropa y los huesos. Incluso una pérdida parcial de crecimiento de la raíz puede sugerir el período transcurrido desde que se produjo la interrupción.

A pesar de sus muchas ventajas, la botánica forense tiene sus límites; dado que el polen es muy común, puede resultar difícil de asociar con un área específica de polen en particular. Además, los investigadores deben asegurar que las pruebas enterradas no esten contaminadas con polen fresco en la escena del crimen. Si las pruebas no son protegidas, es imposible determinar si el polen estuvo presente en el momento de la muerte o no. Las pruebas obtenidas mediante el estudio de las raíces deben utilizarse con precaución. Los anillos adicionales, falsos o deformados pueden conducir a un investigador a sobre o subestimar la duración real del tiempo transcurrido desde que el cuerpo fue enterrado. Si un cuerpo está cubierto de

vegetación nativa en el momento del entierro, ello puede dar la impresión de que la planta estuvo más en el escenario que debajo del cuerpo. En cambio, el proceso de descomposición puede retardar el crecimiento de una planta en la superficie y crear en la superficie una planta más joven que la del entierro. Al igual que todos los investigadores criminales, los botánicos deben reunir, documentar y preservar sus pruebas con mucho cuidado para asegurarse de que sus interpretaciones sean válidas y admisibles en los tribunales.

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