El absurdo reduccionismo de la criminología

Actualizado: 11 de dic de 2020

En todas las disciplinas, ciencias o áreas de estudio existen maneras de ridiculizar, o mejor, de reducir al absurdo, el campo mismo. Por ejemplo, pensemos en la geología, que para referirse a la misma de manera irrespetuosa, burlona, como jugar con tierra, piedras y lodo; a la biología como el saberse los nombres de los animalitos; a la medicina como el arte de curar la gripe y el imperio del paracetamol. En el área de las ingenierías, se les tacha como el reino donde los ensayos es el terror mismo, y en humanidades, donde las matemáticas no pasan de 10 + 10. Podemos encontrar numerosos ejemplos, cada uno gracioso, irrespetuoso, pero casi siempre emitido de externos al área, o de personas que ignoran totalmente los alcances de dicho sector.


Reducción a lo absurdo


En el caso de la criminología, ocurre algo muy extraño, donde parece que una de las frases populares «burlarse de uno mismo» se aplica, pero en niveles totalmente diferentes a lo convencional, es decir, no se tiene la intención original de generar alguna burla o similar, sino que se realiza con toda la buena fe del mundo y con las mejores intenciones académicas posibles. Hablamos del hecho de, al momento de explicar qué hace o qué es la criminología, se considera a ésta como un algo que explica el «porqué», con la consiguiente frase de incluir a la criminalística refiriendo que ésta se encarga de «cómo».


Esto es uno de los casos más graves de reducción a lo absurdo más graves que ha llegado a mis sentidos, además de que es preocupante, porque no solo es absurdo, sino que manifiesta otro de los grandes problemas que la criminología en uno de sus sectores: un desarrollo académico pobre.


Esto podría representar una sorpresa para muchos lectores, ya que es común leer en páginas de Facebook post o imágenes intentando mostrar la diferencia de criminología y criminalística, incluso en algunas conferencias o sesiones de clases. Se han dado ocasiones en donde, al momento de explicar que no, no se encarga del “porqué” tal cual, lo alumnos de criminología se muestran sorprendidos, con comentarios sobre no saber qué estudian, qué hacen, cómo lo hacen ni para dónde van. Un crisis existencial, donde la respuesta a todo ello es más esperanzadora de lo que se piensa, pero requiere más procesamiento cognitivo.


El origen del mito


Es complejo rastrear el origen de este mito, especialmente porque ningún libro actual, bueno o malo, de criminología refiere ese nivel de reduccionismo absurdo. Incluso lo mismo sucede en textos de otras áreas que hablan de criminología. Hasta el momento no se ha visto uno que lo refiera de esa manera, y si existe, lo mejor es tomar distancia.


Como se comentó, donde más se ha observado ese nivel de descripción es al momento de querer explicar la diferencia entre criminalística y criminología, que por cierto, también hacen parecer una burla a la criminalística con ese mismo argumento.


Parece que se toma a un área específica de la criminología, es decir, a la criminología clínica o la criminología forense, en donde se realizan diferentes actividades con diferentes propósitos. Una de esas actividades es estudiar los antecedentes de una persona a partir de una entrevista clínica criminológica, o haciendo uso de los estudios realizados por otras áreas, como psicología, trabajo social, etcétera, con la intención de conocer muchos porqué, nivel de riesgo social, la criminogénesis, criminodinámica… Aspectos así. Por tanto, han tomado una mínima parte o sección de la criminología, para mínimamente usarla como indicador para la demarcación de dos campos de estudio realmente grandes.


Tal parece que es momento de abandonar esa idea, y a continuación se explica el motivo de ello.


La realidad de la criminología


Como se mencionó anteriormente, parece que se hace referencia únicamente a una parte sumamente pequeña de la criminología, la que suelen enseñar en las primeras clases de la formación universitaria, sin más, la que hace referencia a una actividad entre tantas de la criminología clínica, y un poco de la forense, pero la realidad es diferente.


La criminología se está convirtiendo en la ciencia que estudia el fenómeno de las violencias, desde la comprensión de su naturaleza para, posteriormente, generar técnicas, o tecnologías, para el control, disminución y prevención de esas violencias que dañan el bienestar de las personas, sociedades, entidades, etcétera, en cualquier nivel u aspecto, para lo cual se necesitan enormes esfuerzos de investigación, de sistematización de conocimientos, y especialmente, de estudio arduo.


La mera investigación científica supera totalmente cualquier aspecto inicial, así como la aplicación de los conocimientos desarrollados o sistematizados para la resolución de problemas.


Ahora, la criminología se ha diversificado tanto que podemos encontrar criminologías como:

  • Pedagogía criminológica

  • Criminología académica

  • Criminología corporativa

  • Criminología sexual

  • Criminología del fenómeno terrorista

  • Criminología de la violencia de género

La lista es realmente grande, pero esto sirve de ejemplo para demostrar que la criminología, la criminología basada en evidencias, con propósitos básicos en prevención de las violencias, supera la auto burla de que se enfoca al porqué de un acto delictivo. Es momento de abandonar esa triste idea descriptiva por el bien del desarrollo intelectual de los estudiantes en criminología, así como por el bien de la criminología misma.


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