Muerte por intoxicación con monóxido de carbono

Actualizado: feb 8


Sabemos que los tóxicos son causantes de muertes desde hace siglos, en especial los venenos, pero en esta ocasión hablare de un veneno gaseoso, EL MONOXIDO DE CARBONO, el cual es sumamente silencioso, y prácticamente se encuentra cerca de la gran mayoría de los humanos, y que inclusive me atrevería a decir muchos consideran inofensivo, pues pocos conocen el peligro de este gas.

El CO es un gas sin olor, ni color, tiene el mismo peso del aire con el cual se mezcla fácilmente, se produce siempre que hay combustión. Si la combustión es incompleta. La producción de CO aumenta considerablemente. Un mechero de gas defectuoso cuya llama es de coloración amarillenta en vez de ser azul, produce grandes cantidades de CO. Así mismo todos los motores de combustión interna producen este gas en grandes cantidades, las explosiones de dinamita, los candelabros, las estufas, los fogones de gas y algunos sistemas de calefacción. El CO puede acumularse en lugares que no tienen una buena circulación de aire fresco, por lo cual es fácil que una persona se pueda intoxicar al estarlo respirando sin que él se dé cuenta.

La acción del CO en el organismo humano reviste interés. Los glóbulos rojos de la sangre transportan el oxígeno a través de la corriente sanguínea hasta las estructuras tisulares que integran nuestro organismo; en la intimidad de las celdillas que los forman, los glóbulos rojos dejan su carga de oxígeno y simultáneamente se apoderan del bióxido de carbono, que transportan después hasta la pared de los alveolos pulmonares, en donde se deshacen del bióxido de carbono para apoderarse de una nueva carga de oxígeno.

El CO tiene una afinidad extraordinaria con la hemoglobina de los glóbulos rojos, al grado de llegar a ser alrededor de 300 veces mayor que la que tiene por el oxígeno. En consecuencia, cuando hay CO en la atmosfera, aunque sea en pequeñas cantidades, un determinado número de glóbulos rojos se combinan con él y esos elementos dejan de transportar oxígeno a los tejidos; es decir, que en este estado dejan de ser eficientes para el organismo vivo. La persona que llega a tener un 30% de su hemoglobina saturada con monóxido de carbono, está en condiciones similares a la del que haya perdido el 30% de su sangre. De lo expresado se desprende que lo que realmente causa la muerte de la persona intoxicada con CO es la insuficiencia o la falta de oxígeno en el cerebro y en otros tejidos, lo que se puede traducir también en asfixia.

A medida que la intoxicación progresa se inicia con una sensación de constricción de la cabeza, seguida de intensa jaqueca, y de mareo, la respiración se hace más profunda y acelerada y la visión se altera, se presenta un estado de confusión mental y de debilidad muscular que culmina con una perdida completa de la conciencia que termina con la muerte si es que el sujeto continua inhalando aire cargado de CO. Cuando la concentración del gas en el aire es muy concentrada la victima pasa por estas etapas muy rápidamente. En otras ocasiones el sujeto intoxicado pasa por ellas sin darse cuenta y por consiguiente de que no hará nada para escapar del peligro.

La combinación del CO con la hemoglobina le concede a la sangre un color rojo cereza, si la víctima es de tez blanca, presentara un aspecto rosado en vez del gris cenizo que habitualmente ofrecen los cadáveres correspondientes a este color de piel. Las livideces cadavéricas a su vez aparecerán con un tinte rojo cereza, así como también se puede observar un poco de hollín en el tracto respiratorio.

REFERENCIA

LEMOYNE SNYDER, “INVESTIGACION DE HOMICIDIOS”, LIMUSA.

Lic. RIGOBERTO SANTIAGO MONROY, experiencias propias, de la práctica en la criminalística de campo.


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