A los 78 años se gradúa de criminólogo

Actualizado: 5 de sep de 2019

Mientras el corazón siga latiendo y las manecillas del reloj se muevan en la vida de Don Toño, él seguirá viviendo con intensidad. Lo asegura después de graduarse como licenciado en Criminología, Criminalística y Técnicas Periciales, a los 78 años de edad.

Casado, con tres hijos jóvenes y varios nietos, José Antonio Jiménez González, encontró la motivación de seguir adelante, estudiando, pues a su edad nadie le da trabajo en el ambiente de las artes gráficas que han sido su gran pasión.

Aunque no estaba relacionado con el tema, Toño, como le dicen sus familiares y amigos, decidió ser criminólogo debido a la grave situación de inseguridad y violencia en México. “Con una persona que ayude con eso me basta para irme feliz”, dijo orgulloso el universitario.

Originario del tradicional barrio San Juan de Dios, en la Perla Tapatía, Jiménez González recuerda con nostalgia sus años mozos en su formación básica y después sus variados estudios en expresiones artísticas.

“Las artes siempre han sido mi fuerte. Desde chiquillo. Siempre. El dibujo, la pintura, el diseño, la filosofía, el conocimiento en general. Así entré al gobierno a trabajar. Estuve en los tres niveles. Yo hacía el diseño de lonas, informes, libros, revistas y más cosas”, reseña José Antonio.




El teatro, otra de sus pasiones, le dejó imborrables recuerdos. “En teatro tuve la fortuna de ir de gira a Estados Unidos. Viví en Nueva York durante dos años y medio. Creo que la vida me ha dado una experiencia muy amplia en todos los aspectos”.

Tras 18 años como servidor público, el primer cambio del partido en el gobierno en Jalisco le trajo como consecuencia el despido. A partir de ahí su peregrinar en busca de trabajo se convirtió en una prolongada acumulación de años sin encontrar una estabilidad laboral.

Con el apoyo familiar y con más de 70 años de vida, Toño se propuso estudiar la preparatoria. “Tuve que hacer la prepa en cuatro escuelas y fueron un fraude total. Así como lo oye, un fraude. Las escuelas no tenían registrados los estudios”, advirtió.

El veterano alumno consiguió graduarse en 2014 con el mejor promedio de aprovechamiento. Certificado en mano, el septuagenario siguió buscando trabajo. “Metí solicitudes en todas partes. Nada más veían la edad y me decían “luego le hablo”. Pues nadie me habló”.

En ese mismo año, Antonio Jiménez se encontró a uno de sus ex jefes en el servicio público, “le conté que me hicieron firmar mi renuncia, y me preguntó ¿y qué quieres hacer? Pues seguir estudiando, pero desgraciadamente las universidades están muy caras, le contesté”.

“¿Ese es tu problema Toño? Toma esta tarjeta y mañana te presentas en Palacio de Gobierno de mi parte para que te apoyen. ¿Qué quieres estudiar? Pues algo que tenga que ver con la psicología, pero también con el derecho, con lo criminal”, recordó el diálogo de aquél encuentro con emoción.

 Le canalizaron al Colegio Libre de Estudios Universitarios (CLEU), la Universidad de Criminología y Criminalística, Campus Guadalajara. Ahí Toño encontró todas las facilidades para cursar la carrera en nueve semestres.

“Yo le estoy muy agradecido al director y la Universidad que abrieron sus brazos, sus aulas para mí, y llego al final, todavía dudoso, de que haya hecho bien mi parte”, dice modesto el graduado.



Convivir con jóvenes de entre 18 y 25 años de edad no fue ningún obstáculo para José Antonio: “Son otra generación. Aprendí muchos de ellos. Me di cuenta de ya no existe el mismo concepto del respeto y los valores de antes, pero son chavos que irán madurando”.

“En mi grupo fuimos inicialmente más de treinta alumnos, pero a la meta llegamos menos. A mí en lo personal me dio mucho gusto convivir estos cuatro años y medio con jóvenes. Le doy muchas gracias a todos mis maestros, porque con su cátedra me dijeron hasta lo que no quería saber”, comenta con una sonrisa.

Además de buenas calificaciones, José Antonio tuvo otro logro. Concluyó su tesis antes que la carrera. “La tesis que yo elaboré para titularme está basada en el problema número uno que es la adolescencia. Mi tesis se llama “Análisis general de la conducta en los adolescentes”, en la que la Criminología da en el punto clave en ellos”.

“Pitágoras decía “Educa al niño para evitar castigar al hombre”. Eso me quedó en lo más hondo de mi ser. Tiene tanta razón ¿Por qué? Porque la raíz del árbol es lo que produce un fruto sano”, refiere el alumno.

Don Toño se encoge de hombros cuando se le pregunta ¿Y ahora qué sigue? Y responde: “He ahí el problema. Yo que ganas tuviera de que una institución, un despacho, me dijera, ven, a ver si es cierto que estudiaste Criminología, Criminalística y Técnicas Periciales”.

“Poner en práctica eso y mis conocimientos de la vida que son más que lo que se aprende en las aulas. Puedo aportar mucho en tiempos como los de hoy”, asegura el entrevistado.

Jiménez González sabe que ahora tendrá más tiempo para pintar, basado en la problemática relacionada con su carrera. “Espero que alguien, de museos o galerías, se interese en mi obra para que vean lo que traigo adentro. Punto”.

Por último, el criminólogo envió un mensaje a las personas de la tercera edad para que no se abandonen y no se derrumben, porque ahora es cuando tienen más permisos de la vida. Aún con los años y algunas enfermedades encima.

“Amigos de 60 años me dicen que ya no pueden, y yo les digo, no me digas eso. Yo tengo 78, y mira, sigo buscando sentido a la vida. Unos me dicen ¿Y para qué o ya para qué estudias? Simplemente para que no se me atrofie la mente. Es mi filosofía”.

Así culmina José Antonio Jiménez sus estudios, por el momento. Feliz, orgulloso y con la convicción de que el fin de la vida no se puede establecer cuando aún estás vivo. Desea que su ejemplo sea seguido en cualquier ámbito que sea del interés de otros adultos mayores.


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