El uso generalizado de la mascarilla, un regalo para los delincuentes


El uso generalizado de mascarillas en la vía pública se augura, cuando se recobre la movilidad absoluta, como un gran regalo para los delincuentes. Podrán salir ya de sus casas con el rostro tapado y planificar sus golpes sin levantar ninguna sospecha. Es un tema que está en la mesa de los briefings policiales, aunque de momento no consta ninguna directriz concreta sobre el asunto.

Nadie niega, sin embargo, que las identificaciones van a ser más difíciles si esos ladrones añaden a la mascarilla y los guantes, una gorra o capucha y gafas de sol. El delincuente transitará sin problemas por la calle con todo ese pack, lo que va a dificultar –lo habitual es que se tapen el rostro segundos antes de actuar– los reconocimientos con las imágenes grabadas por las cámaras ubicadas en la vía pública.


La ley de Seguridad Ciudadana permitirá, como con el burka o el pasamontañas, obligar a que se retire esa prenda


“La huida también será más fácil para los delincuentes”, coinciden María José Dávila, portavoz del Col·lectiu Autònom dels Traballadors (CAT) de Mossos y David

Miquel, del Sindicat de Policies de Catalunya (SPC). En los asaltos a locales el atracador saldrá a la calle con la misma indumentaria con la que ha entrado. No tendrá que perder tiempo ni esconderse para sacarse la mascarilla, como sí hacen cuando usan otras prendas, como un pasamontañas. Pasará más desapercibido.


Esta nueva realidad propiciada por la Covid-19 recuerda, salvando las distancias, al debate suscitado –en momentos álgidos de alerta por atentados terroristas– por el uso del burka o velos que tapan la mayor parte del rostro en la vía pública. Muchos países legislaron sobre el tema para poder identificar en cualquier momento a esas personas o prohibir directamente el uso de esas prendas (aquí se incluyen cacos de moto o pasamontañas) en espacios públicos. La prohibición del uso de las mascarillas (obligatorias, por ejemplo, en el transporte público) es en estos momentos una medida de imposible aplicación, reconocen fuentes policiales, al tratarse de un tema sanitario.


La delincuencia, al igual que la práctica totalidad del país, lleva casi dos meses aletargada. Las limitaciones en la movilidad complican los desplazamientos para perpetrar los asaltos. Pero todo eso va a cambiar, si la evolución de la pandemia es favorable, en las próximas semanas. Y no hay que ser un experto policial para augurar que todos los delincuentes harán uso de la mascarilla y los guantes cuando vuelvan a entrar en acción.


Algunos ya han probado fortuna las últimas semanas con este nuevo disfraz. En Sant Cugat los Mossos detuvieron días atrás a dos ladrones con el rostro tapado con mascarillas que se habían colado en una casa. Fueron arrestados in fraganti. Otro delincuente ha sido detenido también por los Mossos acusado de asaltar cuatro establecimientos en Rubí y robar un coche. El ladrón, armado con un cuchillo, accedió a todos esos locales sin levantar sospechas. Iba, como la mayoría de clientes, con mascarilla.




La Guardia Civil ha detenido a otras tres personas por robar a punta de navaja en establecimientos de Ciudad Real y Jaén. Todos los asaltos –en panaderías, gasolineras y supermercados– los perpetraron con la correspondiente mascarilla, guantes y gafas de sol. Cubrirse la cara les sirvió de poco, en este caso, al ser delincuentes conocidos.


El arma más eficaz con la que cuentan en estos momentos los agentes para detectar a esos nuevos “delincuentes de la mascarilla” antes de actuar es la ley de Seguridad Ciudadana. Ese texto otorga poder a cualquier policía para obligar a un ciudadano a mostrar su rostro –con independencia de si se trata de un burka, un casco de moto o un pasamontañas– para identificarle.


Y también la inteligencia artificial aplicada a los reconocimientos. Un portavoz de la Policía Nacional recalca que en estos momentos esos programas ayudan a identificar ya a muchas personas que delinquen con el rostro tapado. Si hay imágenes es posible, con un programa que analiza todos los aspectos físicos, desenmascarar a cualquier persona. Y eso valdrá también para la mascarilla.


PRIETO MONTES, JOSÉ LUIS

JAVIER RICOU,LLEIDA

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