La agresividad en jóvenes, como factor impelente para la realización de conductas antisociales.

La agresividad en jóvenes, como factor impelente para la realización de conductas antisociales.



La agresividad es definida como la tendencia a atacar a otra persona con la intención de causarle daño. Así mismo existen dos principales motivos para agredir:

Uno es causar daño y por otro lado obtener un beneficio.

Debido a que la agresión está presente en todos los seres vivos, la que actualmente destaca, es la agresión en los jóvenes, y es que, la agresividad es un rasgo de la conducta que es inherente al ser humano, como un impulso para lograr la supervivencia. Pero esta conducta puede convertirse en un factor desencadenante para la creación de las conductas delictivas y antisociales presentes en los jóvenes. De manera que, cuando existen factores crimino-impelentes que favorecen la realización de dichas conductas, tales como: la hostilidad materna o paterna, la ausencia de comunicación de padres a hijos y bajo control de la conducta agresiva de los jóvenes por parte de los padres, se puede presentar la conducta violenta en los adolescentes.

Los niños y jóvenes con este tipo de reacción han sufrido en su primera infancia un marcado rechazo paterno, o incluso, maltrato, de forma que se les ha privado del afecto necesario para un desarrollo adecuado. También un excesivo intento de control respecto a los hijos puede derivar en una actitud extremadamente autoritaria que fortalezca este tipo de reacción. Como consecuencia esos jóvenes viven, en permanente conflicto familiar y presentan hostilidad y agresividad a todas las personas cercanas. Son niños, adolescentes y jóvenes, hostiles y agresivos que responden a la frustración con agresión.

Esto significa que, la agresividad consiste en una disposición o tendencia a comportarse agresivamente en las distintas situaciones: atacar, faltar al respeto, ofender, o provocar a los demás intencionalmente. (Berkowitz, 1996)

Y es así que, existe una clasificación de las conductas agresivas, tales como:

Agresión física: que se entiende como el ataque a una o varias personas, mediante armas o elementos corporales, lo cual implica daños corporales.

Agresión verbal: que es una respuesta oral que resulta nociva para el otro, a través de insultos, amenaza o rechazo.

Agresión social: que es una acción dirigida a dañar la autoestima de los otros.

Como consecuencia, la agresividad es una tendencia a actuar o a responder agresivamente (Diccionario de la Real Academia Española) y es por ello, que cada vez, está más presente la agresividad juvenil, que futuramente puede convertirse en un claro fenómeno para la realización de conductas antisociales, a través de los diferentes tipos de agresión y el motivo que este los impulse.

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