Matrimonios forzados, esclavitud moderna

Matrimonios forzados, esclavitud moderna

Los matrimonios forzados alimentan la exclusión y la desprotección de miles de personas, especialmente de las chicas. La mayoría de las mujeres víctimas de esta lacra quedan expuestas a la violencia, al abuso y a relaciones sexuales forzosas, especialmente en el caso de las más jóvenes. También tienen más posibilidades de contraer VIH y su salud en general puede peligrar. La mayoría de personas que contraen matrimonio de manera forzada tiene carencias educativas, pues suelen abandonar la escuela antes de contraer matrimonio. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha tipificado al matrimonio forzado como una forma de esclavitud moderna. En su último informe indica que el 55% de los matrimonios forzados en el mundo ocurren en la región de Asia y Pacífico.


Los más vulnerables a esta práctica son los menores, sobre todo las niñas. En la India, más de 16 millones de niños y niñas de entre 10 y 19 años están casados, según los datos del último Censo oficial. De todos ellos, más de 12 millones son niñas y casi 2 millones de estas no superan los 14 años (Censo de la India, 2011). En 2006, la India ratificó la Ley de Prohibición del Matrimonio Infantil que dicta que si un adulto contrae matrimonio con una menor se castigará con prisión y/o multa de hasta 100.000 rupias (unos 1.500 €). La misma pena se aplica a aquellas personas que conciertan o consienten esta unión.


A pesar de la Ley, la lucha contra el matrimonio infantil sigue siendo una asignatura pendiente, y más en las zonas rurales, donde algunas prácticas están fuertemente arraigadas y donde la pobreza permanece. La Fundación Vicente Ferrer (FVF) trabaja en la prevención del matrimonio infantil desde la sensibilización y la información en escuelas y talleres.


Sensibilización y actuación


“El matrimonio infantil es uno de los símbolos de esclavitud más grave del mundo”. Así lo sentencia Doreen Reddy, directora del Sector Mujeres. “Este impide a las niñas crecer libres, educarse y vivir”. Desde la FVF, el Sector Mujeres trabaja para empoderar a las mujeres y hacerlas dueñas de su propia vida, y para ello el trabajo de prevención es esencial pero también el de actuación in situ.


En los sanghams, asociaciones de mujeres, uno de los temas principales sobre los que debaten son las consecuencias del matrimonio infantil. En estos encuentros, reciben charlas de personal de la FVF en el que les hablan sobre los perjuicios que pueden sufrir las menores por los matrimonios tempranos.


Las bodas precoces derivan en un aumento de la tasa de abandono escolar así como en  embarazos prematuros y en un número considerable de riesgos para la salud de los menores. Por ello, el trabajo con adolescentes es esencial. Desde el Sector Sanidad Rural, se trabaja la sensibilización sobre este tema con chicas adolescentes en los institutos, alertando del peligro de contraer enfermedades de transmisión sexual tanto antes como después de contraer matrimonio.


Informar sobre las consecuencias de los matrimonios precoces, también previene el contagio del VIH. Con las personas con esta enfermedad, un colectivo especialmente vulnerable, trabajan también los trabajadores sociales. Estos realizan un seguimiento personalizado de cada uno de los chicos y chicas que han pasado por las escuelas residenciales para menores con VIH de la FVF y realizan con ellos charlas específicas. En ellas les motivan para que continúen sus estudios, crezcan alejados del estigma y prevengan las consecuencias sanitarias que puede conllevar casarse demasiado pronto. “Casarse prematuramente no solo les impiden recibir las ayudas públicas sino que pierden el poder sobre su futuro”, señala Rhada que trabaja como consejera con adolescentes con VIH.


Además, el Sector Mujeres trabaja contra los matrimonios infantiles a través del Childline, la línea de ayuda telefónica gratuita disponible los 365 días del año, las 24 horas del día. Su objetivo es defender los derechos de la infancia poniendo a disposición de todas las personas un contacto al que dirigirse. En cada llamada, los trabajadores del Childline recogen toda la información del caso, y redirigen la actuación hacia las autoridades, policías y representates locales quienes junto con los Grupos de Acción Social de la FVF, dialogan con las familias para evitar la realización del matrimonio.


Y en la suma de todos estos trabajos, la educación es el mejor antídoto. Trabajar para integrar a las niñas y niños en el sistema educativo permite que se desarrollen plenamente y crezcan libres para elegir su futuro.


Texto: Irene G. Dugo y Aina Valldaura

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