Trastorno Negativista Desafiante (TND)



Las rabietas y mal comportamiento de los infantes es un foco alarmante en la actualidad, existen múltiples factores que dan origen, evitan o modulan el TND. Estos niños son criticados incluso dentro del hogar, son tachados como desobedientes, no los toleran, son excluidos, etc. Se culpa a los padres “por una mala educación” generando una carga familiar.

El TND es un patrón de comportamiento que implica dificultades para respetar las normas y las figuras de autoridad y para regular la conducta y las emociones, que se manifiesta por un humor enfadado e irritable, comportamiento negativista, discutidor y beligerante y resentimiento y deseo de venganza. (Ezpeleta, L. Toro, J. Psicopatología del Desarrollo p. 563)

Quienes sufren TND expresan un temperamento con alta emotividad negativa, el enfado es el camino para superar obstáculos, presentan respuestas inapropiadas (oposición y agresividad). Estas características son propias del niño de 2-4 años y se vuelven a presentar en la adolescencia, por lo cual es importante valorar la frecuencia, duración e intensidad.

Durante el desarrollo los padres enseñan normas y valores que deben ser adoptados, aceptados e interiorizados con la finalidad de obtener conductas apropiadas socialmente. Así evitan comportamientos antisociales, favorecen los comportamientos prosociales y el buen funcionamiento de sus hijos en distintos ambientes.

Para cumplir e interiorizar todas las enseñanzas se requiere de habilidades cognitivas: entendimiento de órdenes, representación mental de prohibiciones, atender estímulos, tener un control autorregulado. Así como no tener problemas de audición o trastornos del lenguaje.

El diagnostico precoz nos ayuda a disminuir el riesgo de comorbilidad y cronificación de cuadro clínico. Ya que un 30- 60% de los niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen TND. Esto puede ir escalando a trastorno de conducta (TC), depresión, consumo de sustancias y trastorno antisocial de personalidad (TAP).

Es un problema con relevancia social, ya que se tienen altas cifras con TND sin diferencia significativa de sexo. La expresión emocional es controlada por la sociedad, las niñas son lindas, carismáticas, amables, atentas. Los niños son agresivos, tercos, protectores, etc. Esto crea variaciones en la expresión sintomatológica de TND.

Niños: Los síntomas son exteriorizados, manifiestan agresión, terquedad, ira, disgusto, tienen menor control inhibitorio, menor destreza de lenguaje y más emociones negativas.

Niñas: Presentan emociones positivas, las negativas son intrapunitivas sienten miedo, ansiedad, culpa, la agresión no la hacen directamente (con golpes o ira), ellas excluyen, manipulan y controlan su ambiente.

Estas diferencias provocan mayor importancia a los signos manifiestos y las niñas que lo padecen no son diagnosticadas a tiempo, lo cual puede provocar depresión.

Los proceso etiológicos del TND son:

Factores de riesgo individuales: 1. Genética 2. Temperamento y disregulación emocional 3. Dificultades del proceso de la información 4. Sexo 5. TDAH.

Factores de riesgo ambientales:

1. Estilo educativo y prácticas parentales.

2. características del contexto:

a) psicopatología de los padres b) conflicto familiar c) Desorganización familiar

El deterioro funcional, la aflicción o malestar del niño así como la carga familiar motivan a los padres a buscar ayuda. El 35% de los niños con TND declaran malestar, brindando motivación intrínseca para el cambio.

Los niños con TND presentan comportamientos inaceptables puesto que tienen un mal procesamiento e interpretación errónea de las emociones. Esta mala percepción los hace manifestar respuestas inapropiadas que para ellos son aceptables. Demostrando dificultades en el procesamiento de castigo y de recompensa. El tratamiento más utilizado es psicoterapia cognitivo-conductual.

No debemos habituarnos a las nuevas actitudes de los niños, no podemos otorgar normalidad a algo que impacta su vida y la relación con los demás. Podemos prevenir personas antisociales desde la infancia.

Fuentes: Ezpeleta, L. Toro, J. (2014). Trastorno Negativista Desafiante (TND). En Psicopatología del desarrollo (560-591). Barcelona: Ediciones Pirámide.

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